Termina una semana llena de sorpresas y sustos. Dentro de la rutina diaria los alumnos agradecen dedicar un tiempo a actividades diferentes, fuera de lo normal, tan poco habitual como dar clase de Matemáticas con un fantasma dentro de clase, unas calabazas con velas encendidas o una araña gigante colgando del techo... lo agradecen aún más si sus familias se implican en esas tareas, les hacen sentirse importantes ante sus compañeros, se enorgullecen del tiempo que han dedicado en casa junto a sus padres a preparar los trabajos. Gracias a mis chicos porque me demostraron que son grandes, muy grandes, pintando ellos solos con témpera, pincel, agua y todos esos materiales que tanto manchan!! Estoy segura de que llegaremos muy lejos.